Son sustancias orgánicas que el organismo necesita para su adecuado funcionamiento: 

·       AYUDAN EN EL PROCESO DE OTROS NUTRIENTES.

·       INTERVIENEN EN  LA FORMACIÓN DE CÉLULAS SANGUÍNEAS, HORMONAS, EL MATERIAL GENÉTICO Y QUÍMICO DEL SISTEMA NERVIOSO. 

Necesitamos cantidades muy pequeñas de vitaminas. Las cantidades diarias recomendadas por la C.E.E. se incluyen con la descripción de cada vitamina.

LAS VITAMINAS LIPOSOLUBLES  SE ALMACENAN EN EL ORGANISMO; EN MUCHA CANTIDAD PUEDEN SER TÓXICAS.  ESTAS SON LAS VITAMINAS A, D, E Y K.

EL EXCESO DE VITAMINAS HIDROSOLUBLES SE ELIMINAN DEL ORGANISMO DE FORMA NATURAL, son: las vitaminas B1 (Tiamina), B2 (Riboflavina), B3 (Niacina), B6 (Piridoxina), B12 (Cobalamina), vitamina C (Ácido ascórbico), Ácido fólico (Folacina), Ácido pantotenico y la Biotina.  Otras vitaminas B son: Colina, Inositol y el Ácido para-aminobenzoico. 

Si las comidas no están equilibradas y los alimentos no son variados, será necesario un aporte vitamínico

Cocinar los alimentos le afecta a las vitaminas:

Cocine las verduras rápidamente y con poca agua; ase las carnes; utilice el líquido desprendido al cocinar para salsas y sopas.  

 Los alimentos "enriquecidos" son más recomendables que los que no lo están. Los productos lácteos enriquecidos llevan las vitaminas A y D que se pierden al tratar la leche para eliminar la grasa.  Los productos de grano enriquecidos llevan el germen de trigo y los nutrientes que se pierden en su procesamiento.

Vitaminas para frenar enfermedades neurodegenerativas

 Los estudios epidemiológicos han mostrado una relación dosis-dependiente entre las concentraciones plasmáticas de homocisteína -un aminoácido- y el riesgo de desarrollo de enfermedades con base neurológica (también de enfermedades cardiovasculares) de distinta índole y afectación, desde el Parkinson hasta la depresión, e incluso la epilepsia, en algunos pacientes, se asocia a una deficiencia enzimática para metabolizar correctamente ciertos aminoácidos.

 La homocisteína es un aminoácido (constituyente de las proteínas) que se obtiene en el organismo como resultado del ciclo metabólico de otro aminoácido, la metionina. La deficiencia crónica de ciertas vitaminas del grupo B puede desembocar en un aumento preocupante de los niveles de homocisteína en plasma (hiperhomocisteinemia) y en orina (hiperhomocisteinuria) y, según las últimas investigaciones, esta situación es común en pacientes con enfermedad de Parkinson.  

Está demostrado que la elevada concentración de homocisteína es un marcador de la deficiencia de ciertas vitaminas del grupo B, en concreto de ácido fólico o vitamina B9, piridoxina o B6 y cianocobalamina o B12. Según la explicación científica, la hiperhomocisteinemia es causa de hipometilación y esto, a su vez, se vincula a la demencia u otros trastornos con base neurológica. La metilación es una compleja reacción bioquímica esencial en la regulación de la expresión de los genes, de ahí que el fenómeno de hipometilación pueda provocar alteraciones en la transcripción genética, alterando el comportamiento de las células neuronales en este caso.

 Según los investigadores, y a la luz de las evidencias actuales, la suplementación con vitaminas del grupo B (B6, B9 y B12) ayudaría a reducir el riesgo de las enfermedades neurodegenerativas. De hecho, los científicos alemanes informan de que la concentración elevada de homocisteína es relativamente común en pacientes con enfermedad de Parkinson, e incluso se observa una asociación positiva con la depresión y la epilepsia, en este último caso derivada en parte del efecto secundario de los fármacos antiepilépticos.  

Al parecer, como consecuencia de la hiperhomocisteinemia, se generan cambios en el tejido endotelial de los vasos sanguíneos, el tejido responsable de la elasticidad vascular. Estos cambios favorecen la arteriosclerosis, es decir, el endurecimiento y estrechamiento de las paredes arteriales, aumentando por tanto el riesgo de accidente cardiovascular o cerebrovascular.  

La dieta puede ayudar a garantizar un aporte suficiente de estas vitaminas, aunque en determinadas circunstancias puede ser preciso el aporte vitamínico extra. Los alimentos que se consideran una fuente interesante de vitamina B12 son los de origen animal (carnes, pescados, huevos, leche y derivados), mientras que está ausente en los vegetales. El aporte adecuado de vitamina B6 es fácil de conseguir ya que está distribuida en variedad de alimentos como los vegetales, especialmente los cereales integrales y los frutos secos y, en menor cantidad, en ciertas frutas como el plátano.  

Respecto a la vitamina B9, los alimentos que más la concentran son los vegetales de hoja verde, la levadura de cerveza, las legumbres, los frutos secos y los cereales integrales, además de los cereales de desayuno enriquecidos en dicho nutriente.  

Se comprobó la elevada prevalencia de hiperhomocisteinemia entre un colectivo de personas mayores. Según el estudio, de los 218 ancianos que participaron en la investigación con edades de entre 60 y 105 años, en el 80,7% se detectó hiperhomocisteinemia (tHcy>12 pmol/l). Se observó igualmente deficiencia de folato grave (menor o igual a 4 ng/mL) en el 19,3% y moderada (entre 4 y 7 ng/mL) en el 43% de los ancianos institucionalizados; y deficiencia de vitamina B12 en el suero (menor o igual a 200 pg / mL) en el 15,8% de la población estudiada.

 La asociación demostrada entre esta circunstancia, la hiperhomocisteinemia, y el deterioro cognitivo, relativamente frecuente a medida que envejecemos, sugiere la necesidad de evaluar sistemáticamente los niveles de homocisteína en plasma en los ancianos. Esta evaluación permitiría detectar la deficiencia subclínica de vitaminas en los ancianos, y a partir de ahí comenzar a tiempo con un tratamiento vitamínico complementario que ayudaría a frenar el deterioro cognitivo.